Hasta pronto.
Abuelita… tu cuerpo enfermo ha dejado de sufrir, en el lugar donde estás ya no existe el dolor ni el sufrimiento, no necesitas medicinas ni doctores, has conocido a nuestro padre celestial y te has encontrado con tu Poncho, ése que hace algunos años se adelantó dejando un gran vacío en nuestros corazones, principalmente en el tuyo. Ahora seguramente te habrás reunido con él de nuevo y, aunque nos duele saber que nunca más te podremos abrazar, sé que ahora has encontrado la paz y la tranquilidad que sólo puede dar la eternidad.
Abuelita… te has ido de este mundo terrenal dejando un profundo dolor en todos los que te amamos, sólo le pido a Dios nos dé la fuerza y resignación para aprender a vivir con tu ausencia.
Hoy, a una semana de tu partida, sé que ya estás en el cielo convertida en un ángel que velará siempre por su familia e intercederá ante nuestro señor en los momentos de dificultad. No te angusties si nos ves llorar por tu partida, disfruta ahora esa nueva vida eterna junto a Dios, ese lugar donde no existe el dolor ni el sufrimiento sólo la dicha y el amor eterno.
Abuelita, te amo.

17 octubre 2011 a 1:25 am
Lamento profundamente el fallecimiento de tu querida abuelita y por lo que en tu bella dedicatoria, amadisima. Recibe estas condolencias, de un amigo,que a pesar de las circunstancias , de los malos entendidos,de las habladurias mal intencionadas, te quiere, desea lo mejor para ti, y tu familia
17 octubre 2011 a 1:27 am
Un beso mi querida niña.
Gracias por acordarte de mi.
Angel
23 octubre 2011 a 11:51 pm
Gracias por tus palabras. Definitivamente perdimos un ser irremplazable en la familia, pero aqui estamos, seguimos adelante con su recuerdo. Gracias nuevamente y un abrazo.