No soy Nadya

Posted in Uncategorized on 25 enero 2013 by La Mente Morales

Hoy no sé quien soy. Estoy llena de tantos sentimientos y emociones encontradas que me desconozco. Quiero pensar que es por la boda que está a la vuelta de la esquina pero eso es algo tan hermoso que no quiero echarle la culpa y mancharla con esto que traigo dentro.
Tengo ganas de llorar… Unas ganas tan intensas que con sólo escribirlo mis ojos se nublan y caen de ellos algunas lágrimas que intenté contener sin éxito.
Me siento triste, de ese tipo de tristeza que viene desde el lugar más oscuro del corazón, de ese lado que intentamos esconder de quienes nos rodean para que no descubran lo vulnerables que podemos llegar a ser.
Quisiera llorar hasta secar este Océano Pacífico que siento en lo profundo… Quisiera que mis lágrimas, cual tsunami, borraran de mi todo rastro de tristeza y que, con los rayos del nuevo día pudiera comenzar mi reconstrucción.
Y estoy segura que esta noche, quien escribe estas líneas, no es Nadya. Ella suele ser más fuerte, alegre, optimista y soñadora.
Sólo está esperando la chispa correcta que haga encender el fuego de su corazón.
Por el momento es hora de dormir…

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Yo!!!

Posted in personal, Yo mera... on 28 marzo 2012 by La Mente Morales

Esta soy yo!
Soy una mujer encantadora, especial, madre, novia, inteligente, amable, dedicada, amorosa, hija, hermana y amiga.
Soy tierna, sentimental, sarcástica, comprometida, servicial, confiable y generosa.
Soy comprensiva, honesta, cordial, divertida, valiosa, hábil y productiva.
Soy noble, valiente, brillante, estupenda y decidida.
Soy única… acepto mis muchos defectos y me enorgullezco de mis virtudes; disfruto ser, vivir, amar, sentir, reir, llorar..
Y sobre todas las cosas: ME AMO!!

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De amor y otras emociones.

Posted in Amor, personal, Yo mera... on 26 enero 2012 by La Mente Morales

He encontrado unas reflexiones sobre el amor escritas por Paulo Cohelo, que talvez sean conocidos para muchos, pero que en lo particular me gustaron y quiero compartir en este espacio tan mio como suyo (si es que hay alguien del otro lado).
“No juzguemos el amor futuro por el sufrimiento pasado. El amor es siempre nuevo. No importa que amemos una, dos, o diez veces en la vida, siempre estamos ante una situación que no conocemos.”
“El amor puede llevarnos al infierno o al paraÍso, pero siempre nos lleva a alguna parte. Es necesario aceptarlo, pues es el alimento de nuestra existencia. Si nos negamos, moriremos de hambre viendo las ramas del Árbol de la Vida cargadas, sin coraje para estirar la mano y tomar los frutos.”
“Es necesario buscar el amor donde esté aunque eso signifique horas, dias o semanas de decepción y tristeza, porque en el momento en que salimos en busca del amor, el amor también sale a nuestro encuentro… Y nos salva.”
A ti que estas del otro lado de esta Mente, gracias x leer estas sencillas pero emotivas lineas. No expreso mis ideas tan seguido como me gustaria, ya que las obligaciones del dia a dia no me dan tregua, pero cuando puedo dar libertad a lo que pienso creo que suceden cosas…

Hasta pronto.

Posted in Amor on 16 octubre 2011 by La Mente Morales

Abuelita… tu cuerpo enfermo ha dejado de sufrir, en el lugar donde estás ya no existe el dolor ni el sufrimiento, no necesitas medicinas ni doctores, has conocido a nuestro padre celestial y te has encontrado con tu Poncho, ése que hace algunos años se adelantó dejando un gran vacío en nuestros corazones, principalmente en el tuyo. Ahora seguramente te habrás reunido con él de nuevo y, aunque nos duele saber que nunca más te podremos abrazar, sé que ahora has encontrado la paz y la tranquilidad que sólo puede dar la eternidad.

Abuelita… te has ido de este mundo terrenal dejando un profundo dolor en todos los que te amamos, sólo le pido a Dios nos dé la fuerza y resignación para aprender a vivir con tu ausencia.

Hoy, a una semana de tu partida, sé que ya estás en el cielo convertida en un ángel que velará siempre por su familia e intercederá ante nuestro señor en los momentos de dificultad. No te angusties si nos ves llorar por tu partida, disfruta ahora esa nueva vida eterna junto a Dios, ese lugar donde no existe el dolor ni el sufrimiento sólo la dicha y el amor eterno.

Abuelita, te amo.

Love is…

Posted in Amor, Sexos with tags , on 6 mayo 2011 by La Mente Morales

El amor no es besar, sin embargo necesitamos un beso…
El amor es sentir por dentro y sin embargo, demostrarlo por fuera…
El amor no es tocar y sin embargo, necesitamos las caricias y la suavidad de un cuerpo a nuestro lado…
El amor es como un fuego que prende en el corazón sabio
y en lenta combustión transforma la materia en luz…

LOS pequeños DETALLES…

Posted in Amor, personal, Relaciones personales on 4 abril 2011 by La Mente Morales

Cuando llegué a casa esa noche mientras mi esposa servía la cena, la tome de la mano y le dije: tengo algo que decirte. Sólo se sentó a comer en silencio. Yo podía observar el dolor en sus ojos. De pronto ya no sabía como abrir mi boca, pero tenía que decirle lo que pensaba. -Quiero el divorcio… le dije lo más suave que pude.
Mis palabras parecieron no molestarle. Al contrario, muy tranquilamente me preguntó, -¿Por qué?
Evité su pregunta con mi silencio, esto le hizo enfurecer. Tiró los utensilios y me gritó,- ¡No pareces hombre! Esa noche ya no hablamos más. Ella lloraba en silencio. Yo sabía que quería saber que le había pasado a nuestro matrimonio. Pero yo no hubiera podido darle una respuesta satisfactoria. Mi corazón ahora le pertenecía a Eloísa. Ya no la amaba, sólo me daba lástima.
Con un gran sentido de culpa, redacté un acuerdo de divorcio en el que le daba nuestra casa, nuestro auto y un 30% de las acciones de mi empresa. Después de leerlo ella lo rompió en pedazos. La mujer que había estado diez años de su vida conmigo ahora era una extraña. Me sentí mal por todo ese tiempo y esa energía que desperdició conmigo. Todo eso que yo nunca le podría reponer. Pero ahora ya no había marcha atrás, yo amaba a Eloísa. Por fin mi esposa soltó el llanto frente a mí, eso era lo que yo esperaba desde el principio. Verla llorar me tranquilizaba un poco ya que la idea del divorcio que me preocupaba tanto ahora era más clara que nunca.
El siguiente día, llegué a casa muy tarde y ella estaba en la mesa escribiendo algo. Yo no había cenado, había pasado un día intenso con Eloísa y tenía más sueño que hambre y mejor me retiré a dormir.
Desperté en la madrugada, ella todavía estaba escribiendo. La verdad no me importó y sólo me acomodé de nuevo en cama y seguí durmiendo. En la mañana me presentó sus condiciones para aceptar divorciarse: No quería nada de mí, pero necesitaba un mes antes de firmar el divorcio. Me pidió que en ese mes tratáramos de vivir una vida lo más normal posible. Sus razones eran simples: nuestro hijo tenía unos exámenes muy importantes en este mes y no lo quería mortificar con la noticia del matrimonio frustrado de sus padres.
Esto era algo en lo que yo también estaba de acuerdo, pero había más. Me pidió que me acordara cómo la cargué el día de nuestra boda. Quería que cada día de este mes la cargara de nuestro cuarto hasta la puerta de la casa… pensé que se estaba volviendo loca, pero decidí aceptar este raro requisito con tal de que este mes pasara sin más peleas o malos momentos.
Le platiqué a Eloísa de las condiciones que puso mi esposa… se rió bastante y pensó que era muy absurdo. Dijo en tono burlón: -no importa los trucos que se invente, tiene que aceptar la realidad que se van a divorciar.
Desde que le expresé mis intenciones de divorcio mi esposa y yo no teníamos ningún contacto íntimo. El primer día quela cargué se me hizo un poco difícil. Nuestro hijo nos vio y aplaudió de felicidad al vernos y dijo: – papá me da gusto que quieras mucho a mi mamá. Sus palabras me causaron un poco de dolor. Desde nuestra habitación hasta la puerta de enfrente caminé como diez metros con ella en mis brazos. Ella cerró sus ojos y me dijo al oído que no le dijera al niño del divorcio. Me sentí muy incómodo, la bajé y ella caminó a tomar el autobús para ir a trabajar. Yo manejé solo a mi trabajo.
El segundo día fue un poco más fácil. Ella se recargó ligeramente en mi pecho. Podía oler la fragancia de su blusa. Me di cuenta que desde hace tiempo no le había puesto mucha atención a esta mujer. Me di cuenta que ya no era tan joven, había un poco de arrugas en su cara, su pelo ya mostraba canas. Ese era el precio de nuestro matrimonio. Por un minuto me pregunté si yo era el responsable de esto.
Al cuarto día, cuando la cargué, sentí que regresaba un poco de intimidad. Esta era la mujer que me había dado diez años de su vida. El quinto y sexto día, me di cuenta que el sentimiento crecía otra vez. No le platiqué nada de eso a Eloísa. Conforme los días pasaban se me hacía más fácil cargarla. Quizás el ejercicio de hacerlo me estaba haciendo más fuerte.
Una mañana la vi que estaba buscando un vestido para ponerse, pero no encontraba nada que le quedara. Sólo suspiró y dijo: – todos mis vestidos me quedan grandes. Es ahí donde me di cuenta que por eso se me hacía muy fácil cargarla. Estaba perdiendo mucho peso, estaba muy pero muy delgada.
De repente entendí la razón… estaba sumergida en tanto dolor y amargura en su corazón. Inconscientemente le toqué la frente. Nuestro hijo entró en ese momento y dijo: – papá es tiempo que cargues a mamá. El ver a su papá cargar a su mamá todos los días se le había hecho costumbre. Mi esposa le dio un fuerte abrazo, yo mejor miré hacia otro lado por temor a que esta conmovedora imagen me hiciera cambiar de planes. Entonces la cargué y empecé a caminar hacia la puerta, su mano acarició mi cuello y yo la apreté fuerte con mis brazos, justo como el día que nos casamos.
Pero su estado físico me causó tristeza. En el último día, cuando la cargué, sentí que no me podía ni mover. Nuestro hijo ya se había ido a la escuela. La abrasé fuerte y le dije, nunca me di cuenta que a nuestra vida le hacía falta algo así.
Me fui a trabajar… salté fuera de mi auto sin poner llave a la puerta. Temía que en cualquier momento podría cambiar de opinión. .. Subí las escaleras, Eloísa abrió la puerta y le dije: – lo siento mucho pero ya no me voy a divorciar.
No podía creer lo que le estaba diciendo, hasta que me tocó la frente y me preguntó si tenía fiebre. Quité su mano de mi frente y le dije de nuevo: -Lo siento Eloísa, ya no me voy a divorciar. Mi matrimonio era muy aburrido porque ni ella ni yo supimos apreciar los pequeños detalles de nuestras vidas, no porque ya no nos amaramos. Ahora me doy cuenta que cuando nos casamos y la cargué por primera vez esa responsabilidad es mía hasta que la muerte nos separe. Eloísa en ese momento salió del shock y me dio una fuerte bofetada y llorando cerró su puerta. Corriendo bajé las escaleras y me fui de ahí.
Paré en una florería, ordené un bonito ramo para mi esposa. La chica me preguntó qué le ponía a la tarjeta. Sonreí y escribí: “Siempre te llevaré en mis brazos hasta que la muerte nos separe”.
Esa noche cuando llegué a casa, con las flores en mis manos y una sonrisa en mi cara, subí a nuestro cuarto… sólo para encontrar a mi esposa en su cama… muerta.

Olvido…

Posted in personal with tags on 4 marzo 2011 by La Mente Morales

Vaya!!!  cuanto tiempo hacía ya sin estar aqui contigo mi querido Blog… cuánto tiempo te he descuidado, he dejado de alimentarte con mis palabras,  pensamientos, sueños e ilusiones…

Cuánto tiempo ya sin venir a vaciar en ti todo lo que siento. He llegado y observá que como una planta que se queda sin agua te estás marchitando, pero creo que he venido a tiempo, creo que nunca es tarde para tomar de nuevo esa relación tan especial que teníamos tu y yo… por mucho tiempo fuiste mi almohada, mi mejor amigo, mi confidente y poco a poco me aparté de ti, dejándote en el olvido pero sin alejarte de mi corazón.

Hoy nuevamente me tienes aqui y vengo a prometerte que nunca más te abandonaré tanto como lo he hecho, que serás de nuevo mi amigo y que derramaré en ti todas mis alegrías con lágrimas incluidas… me aceptas?

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